Pentagrama en deterioro

El Nuevo Día – La Orquesta Sinfónica Superior de la Escuela Libre de Música Ernesto Ramos Antonini es una de las seis orquestas sinfónicas escolares del mundo que fueron seleccionadas para participar en la próxima edición del New York International Music Festival, a celebrarse del 23 al 27 de abril de 2011 en el Carnegie Hall de esa ciudad.

No sorprende la noticia al ver a los más de 60 adolescentes ensayar en total armonía, a pesar de llevar más de hora y media de trabajo en un salón que se les quedó pequeño, por lo que apenas pueden moverse. Como luego comprueban sus palabras, ni la falta de espacio, ni las sillas rotas, ni la falta de aseo o la polilla que debilita el piso del auditorio, en el cual ya no pueden presentarse, les importa tanto como simplemente hacer música.

La disciplina y talento de los alumnos es tal, que entre ellos y su director, el profesor Fermín Segarra, sobran las palabras. Ninguno luce distraído, todos esperan el instante en que les toque interpretar y, cuando llega, lo hacen magistralmente. Algunos cierran sus ojos en total éxtasis.

“Esto -su talento y su participación en el festival- acaba de validar que esta institución va a representar no sólo a la Escuela Libre de Música sino al pueblo de Puerto Rico”, expresó, durante una reciente visita de El Nuevo Día a la escuela, su director académico, Víctor Rodríguez Deynes.

La Escuela Libre de Música de San Juan, cuya permanencia en el edificio que ha sido su sede desde 1982 es incierta, fue fundada en el 1946 por iniciativa de Ernesto Ramos Antonini para servir a niños de nivel intermedio y superior. Es una de seis escuelas especializadas en música del Departamento de Educación (DE). Las otras están en Arecibo, Mayagüez, Humacao, Ponce y Caguas.

Posee un currículo con componente musical y académico, lo que requiere a los niños tomar clases de 7:30 a.m. a 5:30 p.m. El 100% de los estudiantes de gradúa. Se estima que 25% de ellos continúa estudios en música, el resto opta por otras carreras que van desde comunicaciones y actuación hasta medicina, trabajo social y otras.

A lo largo de su historia “La Libre”, como se le conoce, ha ocupado varias sedes y en 1982 estrenó la que diseñaron especialmente para ella los arquitectos José Luis y Augusto Quiñones (hermanos), y Evencio Rodríguez. Augusto Quiñones, único que sobrevive, recordó que para lograr su obra visitaron algunas escuelas de música en Estados Unidos y estudiaron los volúmenes de la Ópera de París y la Ópera de Berlín. ¿El resultado? Una estructura única en Puerto Rico, dotada de salones y de un auditorio con la acústica idónea para aprender y disfrutar de la música de la forma más pura posible.

Esta última, según varios maestros de música consultados, es la mayor cualidad de la estructura. Sin embargo, el edificio lleva años en constante deterioro y, en los últimos dos, se ha hecho persistente el temor de que la escuela, declarada patrimonio nacional mediante Ley 184 del año 2008, vuelva a vagar.

“La mayor preocupación para mí, al igual que para ellos, es el permanecer en esta escuela”, admitió Nicole Maldonado, estudiante de undécimo grado y fagotista, al hablar por ella y por varios compañeros de la Orquesta Sinfónica que junto a ella asentían.

Llevan años escuchando el rumor de que los trasladarán a otro edificio, uno de ellos el Centro de Adiestramiento y Capacitación Tecnológica Empresarial (CACTE), en Guaynabo, pero hasta la fecha ni siquiera el DE sabe qué pasará.

“El Departamento está evaluando el estado de situación en que está y posibles alternativas, pero no hay ninguna decisión que se haya tomado”, sostuvo Zaima Negrón, directora de prensa de la agencia.

“Al principio, escuchar eso asusta, pero si es para mejor (en teatro, acústica y educación) hay que hacerlo”, opinó Nicole. Eso sí, advirtió que tendrán que mantener los dos programas -musical y académico- juntos.

“Que el mismo sueño que teníamos nosotros de entrar aquí a estudiar música exista para las generaciones que vienen”, solicitó César Ortiz, percusionista de duodécimo grado.

Con relación a las deficiencias de planta física -como elevadores inoperantes en un edificio de seis pisos, filtraciones, plaga de palomas y ratas, falta de conserjes, problemas eléctricos, sistema de ponchador inoperante y polilla en el auditorio, entre otras- Rodríguez Deynes culpó a Educación.

Sin embargo, Negrón aseguró que algunas de las denuncias hechas por el principal no se habían notificado oficialmente al DE. De forma similar, reaccionó el director interino de la región educativa de San Juan, Eleuterio Álamo Jr. “Él ha sido negligente en el proceso de entregar la información”, afirmó.

La Ernesto Ramos Antonini, que cuenta con una matrícula de 658 estudiantes y una facultad que se acerca al centenar debido a su doble oferta curricular, debe ser administrada por dos directores, uno para cada programa. Sin embargo, Rodríguez Deynes destacó que la administra solo y ni siquiera tiene secretaria.

Marisol Cruz y Teresa Ríos, líderes de la Asociación de Padres y Amigos de la Orquesta Sinfónica Superior de la escuela (APAOSS), aseguraron estar satisfechas con las ejecutorias del funcionario. Ve el  Vídeo

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